La política exterior en los programas electorales para las elecciones del 20-D.

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Autor. José Miguel Calvillo Cisneros.

En las campañas electorales, como en otras parcelas de la vida política, las cuestiones relacionadas con la política internacional no han gozado de un protagonismo relevante. Desde la celebración de las primeras elecciones democráticas (1977) la agenda exterior han permanecido en un segundo —incluso un tercer— plano, salvo en situaciones coyunturales como fueron el ingreso en la OTAN, en las Comunidades Europeas o la intervención en la guerra de Iraq de 2003.

Progresivamente la acción exterior española ha ido adquiriendo una mayor presencia en las agendas de los partidos políticos y también en las mentes de la ciudadanía, que ha empezado a dedicar cierta atención a los asuntos internacionales. Este dinamismo se puso de manifiesto con la ruptura del clásico consenso en política exterior entre las dos fuerzas políticas mayoritarias, que tuvo como punto final la decisión del Gobierno de José María Aznar de intervenir activamente en la guerra de Iraq. Esta ruptura significó alejarnos de una acción exterior centrada en el marco de las Naciones Unidas y el respeto al Derecho Internacional Público, así como un distanciamiento de nuestros principales socios europeos, Francia y Alemania principalmente. A partir de aquí, los puntos de consenso en materia exterior fueron menores entre los dos grandes partidos.

Ante una nueva situación política, con cuatro partidos considerados como importantes y a los que se les otorga un tratamiento mediático similar, sería importante aclarar las diferencias y similitudes que encontramos al menos en sus programas electorales.

Una política exterior con los ojos puestos en el interior.

El Partido Popular perfila sus líneas de acción en base a unas prioridades geográficas claramente definidas. En relación con la UE apuesta por reformar las instituciones comunitarias con el fin de avanzar en la integración política, económica y fiscal. En este sentido, planeta la articulación de políticas comunes en materia migratoria, lucha contra el terrorismo, defensa de los derechos humanos y atención común a la crisis de los refugiados. Por otro lado, expresa su firme compromiso a favor de la firma del Tratado con los Estados Unidos de Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP). En cuanto a Iberoamérica, potenciar cuestiones relacionadas con el mundo universitario, cultural y comercial a través de lo que denominan “una relación de iguales” es otra línea de actuación. En el Magreb y el Mediterráneo, pretende configurar una estrategia de cooperación europea para reducir las amenazas a la seguridad interior. Mención a la situación de Ucrania y el diálogo con Rusia para restablecer la paz y una tímida alusión a la cooperación al desarrollo. Es una agenda exterior claramente vinculada con unos objetivos interiores.

Una agenda ambiciosa en lo sectorial y prudente en lo geográfico.

El Partido Socialista (PSOE) ha creado un programa más centrado en prioridades sectoriales que geográficas. El PSOE pretende que España vuelva a ser un referente internacional en cuestiones de solidaridad y cooperación al desarrollo, igualdad de género, así como contribuir a la construcción de un orden internacional más justo y desarrollar una política centrada en la seguridad compartida. Para ello, la UE debe convertirse en un verdadero líder global en la defensa de estos valores. En cuestiones migratorias, la postura del PSOE es la de rehacer una política eficaz de inmigración, asilo y refugio. Y, en materia económica, pretende ganar competitividad a través de la internacionalización y la innovación, así como reducir la dependencia energética de España. Asimismo, la firma del TTIP es una prioridad de su agenda exterior.

Las prioridades geográficas del PSOE pasan por fortalecer la presencia de la UE en el Oriente Medio, Magreb y el Sahel a través del Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y el Servicio Exterior Europeo. Por otro lado, el PSOE apuesta por redefinir el papel de España en América Latina, a través de una política comercial, cultural y de desarrollo, y aumentar la presencia en el continente africano con el fin de fortalecer una política de respecto de derechos humanos y valores democráticos además de generar un desarrollo humano sostenible. Finalmente, mención especial a la cooperación al desarrollo prometiendo una nueva ley de cooperación internacional al desarrollo sostenible, adecuada a la nueva agenda de desarrollo post 2015, y normalizar la participación activa de todos los actores de desarrollo a nivel nacional, tanto públicos, como privados. Una agenda ambiciosa en lo sectorial y prudente en lo geográfico.

Quien mucho abarca,…

Ciudadanos tiene como objetivo volver al consenso de las fuerzas parlamentarias, sobre todo en dos líneas fundamentales: UE y la apuesta por una nueva política exterior adaptada al nuevo escenario internacional. Ciudadanos establece unas prioridades geográficas que abarcan la totalidad del globo. El espacio Atlántico, apoyando la firma del TTIP, aunque delimitando líneas rojas en cuestiones que levantan ampollas en los sectores críticos como son la protección de los consumidores, la seguridad alimentaria y los derechos laborales. En el Mediterráneo y África, Ciudadanos vincula la agenda exterior a la seguridad y propone fortalecer la acción de la UE para aumentar su presencia en Oriente Medio y el Sahel. Así, apuesta por intervenir, de la mano de la OTAN, en la lucha contra el Daesh-ISIS en estas regiones. América Latina y Asia carecen de un verdadero protagonismo para Ciudadanos más allá de fomentar lazos comerciales con ambos continentes. Para el resto de Europa, está en la línea de consolidar la adhesión de los Estados balcánicos a la UE, el ingreso de Turquía y volver a las negociaciones con Rusia para recuperar un staus quo en Ucrania.

Al igual que el PSOE, Ciudadanos hace una apuesta seria en relación con una nueva política de cooperación al desarrollo caracterizada por apoyar las alianzas público-privadas, impulsar un pacto de Estado con el fin de alcanzar de forma progresiva el 0,7% del Renta Nacional Básica (RNB) destinada a la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), una ayuda humanitaria consolidada y una gestión transparente.

Siguiendo el camino de baldosas amarillas.

Por último, Podemos propone un programa donde las prioridades sectoriales tienen un mayor peso que las geográficas. En primer lugar, desde una perspectiva económica y financiera es el único partido que se posiciona contario a la firma del TTIP. Asimismo, defienden la construcción de un sistema mundial de gobernanza económica y financiera representativo del mundo multipolar; una apuesta por reformar los sistemas de votación del G-20 y del FMI; y el establecimiento de un impuesto global tipo “tasa Tobin”. Desde un plano más político se muestra favorable a la abolición del derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU; un compromiso con la libre determinación del Sáhara Occidental; y el reconocimiento de un futuro Estado Palestino. Y, por último, desde una línea solidaria, apuestan por revitalizar un nuevo Plan África; la cooperación científica y cultural; la aprobación de un Pacto por la Justicia Global y una nueva Ley de Solidaridad y Cooperación Internacional; aumento del presupuesto destinado a la alcanzar el 0,7% y fijar un mínimo de inversión del 0,4% de la RNB para la AOD.

A modo de conclusión.

En definitiva, y a pesar de las diferencias ideológicas entre los cuatro partidos, podemos seguir viendo elementos de consenso en los programas electorales. Todos los partidos comparten una estrategia dirigida a potenciar la acción exterior de la UE en los asuntos más complejos como son la crisis de los refugiados, la implicación política en el Mediterráneo, Oriente Medio, Magreb y el Sahel, así como fortalecer el papel que la UE debe jugar como líder global en materia de defensa de los valores democráticos y de derechos humanos. Asimismo, todos los partidos ven en América Latina una prioridad geográfica para la política exterior española aunque con visiones sectoriales diferentes.

A pesar de ello existen diferencias importantes como la oposición a la firma del TTIP por parte de Podemos —también Izquierda Unida—, mientras que los otros tres partidos se muestran favorables, aunque con matices, a la firma de este tratado de libre comercio entre Estados Unidos y la UE. Por otro lado, aunque todos los partidos incluyen la cooperación al desarrollo en sus programas electorales, de forma seria y comprometida lo hacen PSOE, Ciudadanos y Podemos. Tanto el Partido Popular, como el PSOE parecen tener clara una concentración geográfica, aunque el PSOE ve en África una zona de acción fundamental. Además, para el PSOE la presencia de España en América Latina debe redefinirse con el fin de cubrir el vacío creado por la ausencia de una política exterior eficaz del Gobierno de Mariano Rajoy.

Las limitaciones con las que cuenta la política exterior española por formar parte de la UE, sumado a una carencia de recursos económicos suficientes y el hecho de no ser una prioridad para la ciudadanía hacen que la política exterior no goce del protagonismo de otras parcelas. Puede ser lógico. Pero es fundamental entender que en un mundo interdependiente y globalizado llevar a cabo una determinada acción exterior puede conllevarnos consecuencias muy diferentes. La política exterior debe combinar dos elementos claves: unas prioridades definidas y consensuadas que otorguen el estatus de política de Estado y, al mismo tiempo, flexibilidad para incorporar acciones con el fin de atender de forma eficaz situaciones coyunturales como la atención a los refugiados, una crisis alimentaria, la posición en un determinado conflicto, etc., que permitan poner en valor nuestras potencialidades.

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